

Menudo invierno... desde luego que no ha sido de los mejores. Una crisis, un andamio, unas goteras, mucha lluvia... Y no es que no me guste llevar mis Katiushkas rojas, que me encanta, es que necesitábamos alegría y con el cambio de temporada, llegó.
Siempre sucede igual, sale el Vogue con los avances de temporada y me empiezo a ilusionar.
Seguiré llevando los colores nude, buscaré blaziers, monos y tachuelas en los complementos, y el tan veraniego estilo marinero lo radicalizaré.
Como si fuese un brainstorming en el que todo vale, abres la revista y se te cuelan en la cabeza cosas que ya nunca saldrán: pantalones baggy tobilleros, chalecos rockeros, bolsos con flecos, botas-sandalias, faldas de talle alto, jeans pitillo, pantalón masculino, americana smoking, cuellos halter en los tops, vestidos asimétricos, volantes, bordados en blanco, tiras y más tiras para las sandalias, medallones, corazones y cuernos para los colgantes, brazaletes, navy blue, negro, verdes, morados y el color maquillaje entre otros, claro!
Esta es sólo mi selección y ya marea, eh?
Sólo ha faltado un poco de calor y un par de resfriados por llevar antes de tiempo los nuevos must. "Hija del verano", me llama mi madre.
Pero aquí estamos, on the road again, ya no hay andamío, entra el sol y las clientas a mi tienda y a mi mente llegan ideas e imágenes que intentaré plasmar aquí con un poco más de asiduidad.
Que qué hay de moda? Ven conmigo y lo verás...
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